Desde hace largo tiempo que el asunto de la convocatoria de los jugadores naturalizados a la selección nacional genera una fastidiosa controversia en el fútbol mexicano.
Un naturalizado, sea jugador de fútbol, arquitecto, médico, albañil ó taxista tiene los mismos derechos y obligaciones que un nativo. Así lo establecen las leyes, así lo dicta el elemental “manual de las buenas costumbres y la convivencia”.